«La experiencia centrada en Jesús dará mayor calidad a la pastoral juvenil»

(Noticia de www.archiburgos.es) Jesús Rojano es sacerdote salesiano. Nacido en Madrid en 1962, es licenciado en Filosofía y doctor en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca. Durante casi dos décadas ha sido coordinador de Pastoral en Bachillerato y director de varios centros juveniles salesianos en Madrid. Actualmente, ejerce la docencia en el Instituto Superior de Pastoral y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas de Madrid, dependientes ambos de la Universidad Pontificia de Salamanca. Además, es profesor en el CES Don Bosco y, desde el año 2012, dirige la revista «Misión Joven». Ayer, de la mano de la delegación de Infancia y Juventud, impartió en Burgos un seminario de pastoral juvenil.   jesus rojano pastoral juvenil   ¿Por qué no hay jóvenes en la Iglesia?   Está claro que no hay una causa única. Los sociólogos son enemigos del unicausalismo y, en este caso, ocurre lo mismo: hay una serie de causas. Por un lado, los adolescentes y jóvenes están cambiando mucho de gustos, inquietudes, prioridades, modos de enfocar la vida… y este cambio, en la Iglesia y nuestras estructuras de pastoral, nos pilla con el pie cambiado. Las cosas que funcionaban hace 20 años ahora no funcionan y eso nos deja perplejos. Además, muchos jóvenes tienen una imagen negativa de la Iglesia y eso les aleja. También hay un cierto cansancio en los agentes de pastoral que, al ver pocos frutos, se desaniman y pierden el optimismo. Todo junto, está provocando que muchos jóvenes no vengan a la Iglesia.   La religión, junto a la política, está en el último puesto de la escala de valores de los jóvenes. ¿Por qué el hecho religioso ha dejado de ser relevante para ellos?   Habría que hacer un matiz: las encuestas sociológicas suelen medir la práctica y no son perfectas. Y es la práctica, el asistir la eucaristía o a las celebraciones, lo que no hacen los jóvenes, trasladando una imagen más negativa de lo que es en realidad. Porque hay otros aspectos, como el deseo de transcendencia, de felicidad, de encontrarse con Dios, que sí lo tienen los jóvenes. En esas encuestas que reflejan que la religiosidad juvenil es baja, si se leen detalladamente, se encuentra también que los jóvenes responden que rezan… Es decir, que hay aspectos de la religión que sí les interesan.   A los jóvenes no les preocupa la Iglesia, pero sí al revés y está habiendo un gran interés por replantearse la pastoral juvenil. ¿Crees que la preocupación por los jóvenes es un interés desde siempre o solo de ahora, cuando se constata que los jóvenes no acuden a la Iglesia?   Es una pregunta interesante y no es tan fácil decir una cosa o la contraria. La Iglesia, en los momentos de mayor pujanza histórica, ha tenido un mensaje fuerte para los jóvenes. Además, desde Juan XXIII, los papas insisten mucho en que la Iglesia es «Madre y Maestra». Y, en cuanto Madre, siempre ha tenido el interés de ser fecunda y tener hijos y esos son los niños, jóvenes y adolescentes. Una Iglesia que no es fecunda y no desea tener hijos es síntoma de una Iglesia que se está agostando, que está languideciendo. Interés siempre lo ha habido. Quizás ahora hay un esfuerzo mayor al darse cuenta de que, al menos en Europa, los jóvenes no se interesan tanto por la fe.   Hablando de Europa, y más concretamente de España, ¿cómo valoras la situación general de la pastoral juvenil?   Hay que reconocer que no vemos los resultados y los números de hace 30 o 40 años. El proceso de secularización que en Francia y Centro Europa llevó 100 años, aquí se ha producido muy rápido y, a lo mejor, el péndulo está yendo hacia un lado y llegará un momento en que parará y volverá. Ahora, por ejemplo, una cosa buena de la pastoral juvenil es que hay un esfuerzo por trabajar más en red. En las reuniones se invita a religiosos, movimientos… y hace 15 años eso no existía, cada uno iba a lo suyo. Ese esfuerzo por aunar y no hacernos la guerra unos a otros acabará dando sus frutos.   ¿Cuál es la preocupación que subyace en la pastoral juvenil, que falten jóvenes en nuestros grupos o que no hayan tenido un encuentro con Jesús?   Sí preocupa mucho la primera parte: vemos que tenemos pocos y queremos más. Pero la segunda parte debe ser lo que cada vez más nos preocupe y nos motive: quiero que los demás experimenten la felicidad que yo siento de encontrarme con Jesús.  
Funcionan las pastorales donde se está cuidando que haya un fondo, un fundamento de fe y una relación de verdad con Jesús. Al principio, los adolescentes no lo entenderán, pero después dará mayor calidad a la pastoral: se van a quedar más tiempo y se plantearán su vocación.
  ¿Y qué pastoral habría que hacer para lograr este objetivo?   Yo creo que hay que ir por donde ha apuntado el sínodo de los obispos y el papa en «Christus Vivit». Hay que apostar por la sinodalidad, por trabajar juntos; por que los jóvenes sean auténticos protagonistas, el facilitar su compromiso social de voluntariado con un sentido y fundamento y favorecer y ayudarles a que tengan de verdad una experiencia de Dios, algo que, quizás, ha estado más descuidado en los últimos años.   ¿Qué tipo de pastoral está funcionando en España y por qué? ¿Cuál es sus secreto?   Funcionan las pastorales donde se está cuidando esto de lo que estamos hablando: que haya, precisamente, un fondo, un fundamento de fe y una relación de verdad con Jesús. Al principio, los adolescentes no lo entenderán, pero después dará mayor calidad a la pastoral: se van a quedar más tiempo y se plantearán su vocación. También funcionan las experiencias que tocan el corazón de los chicos y chicas, con tal que no sean cosas fugaces, como fuegos de artificio: el Camino de Santiago, una JMJ… Una experiencia fuerte de exigencia, de convivencia… hace que les quede. Es importante hacer una pastoral más de experiencias que de vivencias. Y también es importante el acompañamiento: la pastoral ambiental o de grupo no llega a todos y ellos necesitan sentirse acogidos y acompañados.   Para terminar, ¿alguna palabra de aliento para los agentes de pastoral juvenil de Burgos?   Es muy importante no dejarse llevar por el pesimismo, que todo se acaba o somos estériles… Aunque sea por dos o tres, vale la pena trabajar: se llega a menos gente pero son muy importantes. No hay que desanimarnos. Y, por otro lado, trabajar más en red con otras parroquais o grupos nos hace ver que no estamos solos, que somos más gente.